EU y Rusia enfrentan un vacío histórico en el control de armas nucleares
08/01/2026 - Hace 5 meses en InternacionalEU y Rusia enfrentan un vacío histórico en el control de armas nucleares
El andamiaje de seguridad internacional construido durante décadas enfrenta una crisis crítica. El próximo 5 de febrero expira el Nuevo START, el último tratado vigente que limita los arsenales nucleares estratégicos entre Estados Unidos y la Federación de Rusia. A pocas semanas de la fecha límite, la ausencia de un diálogo formal para su renovación o sucesión plantea un escenario de imprevisibilidad global inédito desde el fin de la Guerra Fría.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha puesto sobre la mesa una propuesta para extender por 12 meses el cumplimiento de los límites actuales, que restringen a 1,550 las ojivas nucleares desplegadas por cada potencia. Sin embargo, la administración del presidente Donald Trump no ha emitido una respuesta oficial, enfrentando un debate interno sobre las implicaciones estratégicas de dicha prórroga.
El dilema estratégico de Estados Unidos
Para los analistas de seguridad, la decisión conlleva un doble filo. Si bien una extensión ganaría tiempo para la diplomacia, expertos advierten que permitiría a Rusia avanzar en sistemas de armas no regulados por el tratado, como el misil Burevestnik o el torpedo Poseidón. Asimismo, existe la preocupación de que mantener los límites actuales envíe una señal de debilidad frente a China, país que ha acelerado su programa nuclear y proyecta alcanzar las 1,000 ojivas para el año 2030.
En la actualidad, Estados Unidos y Rusia poseen el 87% del arsenal atómico mundial, con un total de 5,459 y 5,177 ojivas respectivamente. Pekín, que cuenta con aproximadamente 600 unidades, ha calificado de «poco realista» su integración en conversaciones tripartitas de desarme, argumentando la enorme disparidad numérica entre sus fuerzas y las de las dos superpotencias.
Obstáculos para un nuevo multilateralismo
La arquitectura de un posible tratado sucesor se ve complicada por las nuevas exigencias de las partes. Moscú sostiene que cualquier negociación futura debe incluir las capacidades nucleares de Francia y el Reino Unido, miembros de la OTAN, una condición que las potencias europeas rechazan de plano.
Ante lo que especialistas describen como un «callejón sin salida» para un tratado multilateral inmediato, la atención de los expertos se desplaza hacia la gestión de crisis. La prioridad, sugieren, debería ser el fomento de la confianza y la creación de canales de comunicación directos. Actualmente, fuera de la línea Washington-Moscú, ninguna capital europea ni la sede de la OTAN dispone de una vía de contacto dedicada 24/7 con el Kremlin para prevenir una deflagración nuclear accidental.
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