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Día de las Madres: entre el amor, la transformación familiar y las madres que siguen buscando

10/05/2026 - Hace 4 semanas en Jalisco Estado

Día de las Madres: entre el amor, la transformación familiar y las madres que siguen buscando

Local | 10/05/2026 - Hace 4 semanas
Día de las Madres: entre el amor, la transformación familiar y las madres que siguen buscando

Este 10 de mayo tiene una coincidencia poco frecuente: México celebra el Día de las Madres en su fecha fija y Estados Unidos lo hace también este domingo, como parte de su tradición de conmemorarlo el segundo domingo de mayo. Detrás de las flores, los restaurantes llenos y los mensajes familiares, la fecha abre también una mirada más profunda: la maternidad en México ha cambiado, se ha cargado de nuevas responsabilidades y, en sus rostros más dolorosos, se ha convertido también en búsqueda, resistencia y exigencia de justicia.

La celebración moderna del Día de las Madres tiene uno de sus antecedentes más conocidos en Estados Unidos, donde Anna Jarvis impulsó la fecha a principios del siglo XX en memoria de su madre, Ann Reeves Jarvis. La primera conmemoración formal se realizó en 1908 y, en 1914, el presidente Woodrow Wilson declaró el segundo domingo de mayo como Día de la Madre en aquel país.

En México, la fecha comenzó a celebrarse el 10 de mayo de 1922, impulsada por el periodista Rafael Alducin, fundador de Excélsior, con respaldo de José Vasconcelos, entonces secretario de Educación Pública. Desde entonces, el país adoptó una fecha fija, a diferencia de otros lugares donde la celebración cambia cada año.

Pero en México, hablar de la madre no es solo hablar de una figura familiar. Es hablar de un símbolo cultural profundamente arraigado: la madre como centro afectivo del hogar, como sostén emocional, como cuidadora, como sacrificio y, durante décadas, como la persona a quien se atribuía la responsabilidad casi absoluta de criar, alimentar, educar y mantener unida a la familia.

Ese modelo, sin embargo, ya no corresponde por completo a la realidad. Durante buena parte del siglo pasado, especialmente en sus primeras décadas, muchas mujeres eran educadas bajo la expectativa de dedicarse por entero al hogar y a los hijos. Hoy, esa imagen convive con otra mucho más compleja: madres que trabajan fuera de casa, sostienen económicamente a sus familias, cuidan hijos, atienden labores domésticas y, en muchos casos, lo hacen con redes de apoyo limitadas.

Los datos muestran esa carga. En el cuarto trimestre de 2025, México tenía 54.9 millones de mujeres de 15 años y más; de ellas, 71.5 por ciento había tenido al menos una hija o hijo. Las tasas más altas de participación económica se registraron entre madres de 35 a 39 años, con 61.8 por ciento, y de 40 a 44 años, con 61.4 por ciento.

A la jornada laboral se suma el trabajo invisible. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024, las mujeres dedicaron en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres dedicaron 18.2 horas; una brecha de 21.5 horas a la semana.

La maternidad también se vive cada vez más en hogares encabezados por mujeres. INEGI reportó que en 2025, 10.6 por ciento de las madres de 15 años y más se declaró soltera, mientras que 23.6 por ciento había estado alguna vez unida, es decir, separada, divorciada o viuda.

En esa transformación familiar, muchas madres enfrentan una doble o triple jornada: empleo remunerado, crianza, cuidados, traslados, tareas escolares y administración del hogar. La necesidad económica ha llevado a miles de familias a depender de guarderías, abuelas, tías, hermanas o vecinas para cuidar a niñas y niños mientras las madres trabajan.

Pero hay una maternidad todavía más desgarradora: la de las madres buscadoras. Para ellas, el 10 de mayo no siempre es celebración; muchas lo viven entre fichas de búsqueda, fotografías, marchas, fosas clandestinas y expedientes sin respuesta. La CNDH ha señalado que las madres defensoras enfrentan desaparición forzada, tortura y otras violaciones graves contra sus seres queridos, además de indiferencia institucional e impunidad.

En México, la crisis de desapariciones supera las 133 mil personas desaparecidas o no localizadas, de acuerdo con datos recientes del Registro Nacional citados en reportes periodísticos y legislativos.

Así, el Día de las Madres en México reúne varias realidades al mismo tiempo: la celebración íntima, la deuda histórica con los cuidados, la transformación de las familias, la precariedad económica, la maternidad en solitario y el dolor de quienes buscan a sus hijos e hijas.

Este 10 de mayo, más que una fecha de flores y abrazos, también recuerda una verdad incómoda: en México, muchas madres no solo dan vida; también sostienen hogares, trabajan jornadas completas, crían sin descanso y, en los casos más dolorosos, salen a buscar entre la tierra lo que el Estado no ha sabido encontrar.

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