Empanadas, fe y tradición: el sabor que acompaña la visita a los siete templos en Guadalajara
02/04/2026 - Hace 2 meses en Jalisco EstadoEmpanadas, fe y tradición: el sabor que acompaña la visita a los siete templos en Guadalajara
Cada Jueves Santo, el Centro Histórico de Guadalajara se transforma en un corredor de fe y gastronomía popular. A la par de la tradicional visita a los siete templos, decenas de puestos de empanadas se instalan en los alrededores de iglesias, consolidando una costumbre que combina religión, historia y comercio local.
Esta práctica está directamente ligada a la llamada “visita de los siete templos”, una tradición católica que rememora los recorridos de Jesucristo antes de su crucifixión. Durante la noche del Jueves Santo, miles de fieles recorren templos del primer cuadro de la ciudad en un acto de reflexión y oración, replicando simbólicamente ese pasaje bíblico.
En ese contexto, el consumo de empanadas se volvió parte inseparable del ritual. La razón tiene raíces tanto religiosas como prácticas: durante estos días prevalece el ayuno y la abstinencia de carne, por lo que este alimento —en versiones dulces o saladas— resulta accesible y adecuado para los feligreses que caminan largas distancias.
A lo largo de los años, esta costumbre ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno urbano. Las calles cercanas a templos como la Catedral, San Francisco, El Santuario o La Merced se llenan de vendedores que ofrecen empanadas de sabores tradicionales como leche, cajeta, piña o atún, además de variantes más recientes.
De acuerdo con registros municipales, en algunos años se han otorgado cerca de 200 permisos para la instalación de puestos, lo que da una idea de la magnitud de esta actividad temporal que dinamiza la economía local durante la Semana Santa.
Detrás de cada empanada también hay historia. Su origen se remonta a Europa, donde surgieron como una forma de conservar alimentos envueltos en masa ante la falta de refrigeración. Con la llegada de las órdenes religiosas a América, la receta se adaptó y adquirió un carácter dulce, integrándose a las tradiciones de Cuaresma en regiones como Jalisco.
En Guadalajara, esta herencia se mantiene viva a través de generaciones de panaderos y comerciantes. Familias completas han sostenido el oficio durante décadas, convirtiendo la venta de empanadas en un legado que se transmite año con año y que solo cobra fuerza en esta temporada.
Hoy, más allá de su significado religioso, las empanadas de Jueves Santo representan un símbolo de identidad tapatía. Son el punto de encuentro entre la fe, la memoria colectiva y el comercio tradicional, que cada año vuelve a tomar las calles para recordar que en Guadalajara, la Semana Santa también se saborea.





