La Romería de Zapopan: 291 años de peregrinación, fe y memoria colectiva
12/10/2025 - Hace 8 meses en Jalisco EstadoLa Romería de Zapopan: 291 años de peregrinación, fe y memoria colectiva
La Romería de Zapopan, celebrada cada 12 de octubre, es una de las expresiones de religiosidad popular más antiguas y multitudinarias de Jalisco. Su origen documentado remonta a 1734, cuando las autoridades y los pobladores de Guadalajara solicitaron traer temporalmente la imagen de la Virgen de Zapopan a la ciudad para suplicar su protección frente a inundaciones, tempestades y epidemias; a partir de entonces la visita se consolidó como rito anual.
El ritual que hoy culmina en la Romería forma parte de un ciclo anual conocido como “La Llevada de la Virgen”, que comienza en mayo con la salida de la Virgen peregrina —una réplica— para visitar parroquias y comunidades del área metropolitana y termina con el retorno de la imagen original a la Basílica de Zapopan el 12 de octubre. Durante décadas, la tradición combinó prácticas religiosas, celebraciones comunitarias y manifestaciones de cuidado y devoción que atraviesan generaciones.
Históricamente la Romería adquirió solemnidad y carácter público: ya en el siglo XIX la imagen fue proclamada “genérala” y su traslado se volvió más ceremonial, con la participación de autoridades civiles y militares y celebraciones que integraban salvas, carrozas y acompañamientos masivos. Esa consolidación contribuyó a que la Virgen de Zapopan sea vista como protectora de la ciudad contra los desastres naturales y las epidemias.
La relación entre la imagen y la población ha generado un conjunto de prácticas simbólicas —alfombras de flores, ofrendas, música de mariachi y danzas tradicionales— que convierten a la Romería en un fenómeno cultural además de religioso. Esa dimensión colectiva y ritual le valió el reconocimiento internacional: el ciclo ritual de La Llevada de la Virgen fue inscrito como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La decisión de la UNESCO se basó en la nominación presentada por el Estado mexicano y evaluada por el Comité Intergubernamental, que destacó la naturaleza viva y transmitida de generación en generación de la Romería. El expediente subraya además la diversidad de agentes involucrados: cofradías, comunidades indígenas y mestizas, colectivos de danzantes, músicos y autoridades religiosas y civiles, cuya participación colectiva fortalece la continuidad del ritual, desde 2018, forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Más allá del símbolo, la inscripción implica compromisos concretos: la promoción de medidas de salvaguarda, la documentación de prácticas y saberes, y el respeto por el papel de las comunidades en la gestión de su patrimonio. Autoridades estatales y municipales han insistido en que el reconocimiento refuerza políticas locales de difusión cultural y de logística —seguridad, salud y conservación de bienes— para una celebración que congrega a millones.
La Romería no es sólo una procesión masiva: es un repertorio de imágenes sensoriales que configuran la memoria colectiva jalisciense. Alfombras florales, mariachi, danzas prehispánicas, el sonido ancestral de caracoles y la devoción popular hacen de cada Llevada un acto festivo y solemne a la vez. La UNESCO subraya que esa mezcla de elementos rituales y comunitarios convierte al ciclo de la Llevada en un bien cultural que trasciende la esfera local y aporta al patrimonio intangible mundial.
Hoy, la Romería mantiene su fuerza como acto de identidad regional: millones de fieles participan en el traslado desde la Catedral de Guadalajara hasta la Basílica de Zapopan, en una manifestación que entrelaza historia, devoción y memoria comunitaria. A la vez que conserva elementos centenarios, la celebración ha incorporado cuidados operativos y logísticos propios de su magnitud, pero su corazón sigue siendo la relación de la comunidad con la Virgen, símbolo de consuelo y pertenencia





