México de Colores celebra 15 años de revolución LGBT+ a través del arte escénico
20/04/2026 - Hace 1 mes en MéxicoMéxico de Colores celebra 15 años de revolución LGBT+ a través del arte escénico
La compañía independiente México de Colores llega a su 15 aniversario con una propuesta que ha buscado intervenir, desde el escenario, en las percepciones sociales sobre diversidad sexual. Su director, Carlos Antúnez, describe el proyecto como una suerte de “caballo de Troya”: un dispositivo artístico que, a través del humor, el folclor y la emoción, introduce conversaciones incómodas sin recurrir a la confrontación directa.
Para conmemorar la fecha, la agrupación prepara el estreno de “Quinceañere”, un espectáculo que retoma elementos tradicionales como valses y bailes populares, y que se presentará el 21 de junio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. La gira incluirá funciones en estados como Jalisco, Guanajuato, Nayarit y Guerrero, ampliando su alcance más allá de la capital.
Antúnez plantea que el eje de su trabajo es el amor como lenguaje escénico. Según explica, el público atraviesa distintas emociones durante las funciones —de la risa a la incomodidad—, pero al final ocurre una transformación silenciosa: los prejuicios se diluyen sin necesidad de debate explícito. Esta estrategia, más cercana a la persuasión estética que a la argumentación política, ha sido clave en la trayectoria del grupo.
De la resistencia al arraigo
Uno de los episodios que ilustra ese proceso tuvo lugar en Arcelia, Guerrero, donde en un inicio la compañía fue advertida sobre el contexto de violencia y machismo. A pesar de las reservas, decidieron presentarse. Con el tiempo, aquella primera función derivó en una relación sostenida con la comunidad: hoy, sus visitas incluyen desfiles y funciones que se han vuelto eventos esperados anualmente.
El cambio, sugiere el coreógrafo, no se logró mediante confrontación, sino mostrando el oficio: la calidad técnica, la conexión con la música tradicional y una propuesta escénica que combina identidad, humor y afecto. En ese proceso, señala, la orientación sexual de los intérpretes deja de ser el foco.
Un panorama desigual
Aunque reconoce avances, Antúnez subraya que el respeto hacia la diversidad sexual sigue siendo frágil y desigual en México. Mientras la capital funciona como un espacio relativamente seguro, en otras regiones —incluso cercanas— persisten entornos hostiles. En ese contexto, la compañía asume su trabajo como una forma de generar empatía desde la práctica artística.
De proyecto efímero a referente internacional
Fundada en 2011 como una presentación puntual en la Universidad Nacional Autónoma de México, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, la agrupación ni siquiera contaba con nombre propio en sus inicios. Fue el coreógrafo José Rivera quien los bautizó a partir de una de sus piezas.
Con los años, México de Colores ha consolidado una red de influencia que trasciende fronteras. Existen colectivos afines en países como Ecuador, Costa Rica, Colombia, Argentina y Venezuela, lo que sugiere la emergencia de un movimiento escénico regional que reinterpreta el folclor desde perspectivas contemporáneas y diversas.
La precariedad de lo independiente
El crecimiento, sin embargo, ha estado marcado por las limitaciones estructurales del sector cultural independiente. Durante años, la compañía ensayó en espacios públicos ante la falta de infraestructura propia. La producción de vestuario y escenografía —elementos centrales en su propuesta— ha dependido en gran medida de recursos autogenerados y apoyos solidarios.
En tiempos recientes, la agrupación ha logrado establecer vínculos institucionales que le han permitido acceder a espacios de ensayo, como la Escuela de Danza de la Ciudad de México, con el respaldo de la gestora cultural Julia Cabrera.
Folclor contemporáneo
Para integrantes como Jorge Estrada, la propuesta de México de Colores reside en reinterpretar el folclor desde el presente, alejándose de narrativas tradicionales y abriendo espacio a nuevas formas de identidad y expresión. En escena, afirma, el cuerpo se convierte en un territorio de libertad.
A futuro, la compañía busca ampliar su presencia internacional y posicionar la danza mexicana no sólo como una imagen del pasado, sino como una práctica viva que dialoga con problemáticas actuales.
También te puede interesar:







