Los factores detrás de la baja natalidad en México
La caída sostenida de los nacimientos en México y en otras regiones del mundo ha reavivado el debate sobre una posible crisis de fecundidad. Sin embargo, un informe reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) plantea que el problema central no es la falta de deseo de tener hijos, sino las condiciones económicas, sociales y ambientales que dificultan concretar esa decisión.
El estudio, titulado La verdadera crisis de la fecundidad (2025), sostiene que el contexto global —marcado por conflictos armados, incertidumbre económica y el impacto del cambio climático— actúa como un freno más determinante para la natalidad que la infertilidad biológica. En palabras del organismo, “la verdadera crisis no radica en la cantidad de personas en el mundo, sino en la imposibilidad de decidir libremente si, cuándo y cómo formar una familia”.
En el caso de México, los datos oficiales confirman una reducción acelerada de los nacimientos. El promedio de hijos por mujer pasó de 2.07 en 2018 a 1.60 en 2023, una disminución de 22.7%, de acuerdo con cifras del INEGI. Aunque esta tendencia podría interpretarse como un rechazo generacional a la maternidad y paternidad, el estudio del UNFPA indica lo contrario.
A partir de una encuesta aplicada a más de 14 mil personas en 14 países, incluida México, el organismo detectó que la mayoría de las personas sí desea tener hijos, pero enfrenta obstáculos que condicionan o postergan esa decisión. En el país, 35% de los encuestados señaló que las limitaciones económicas influyen directamente en tener menos hijos de los planeados; 23% mencionó dificultades para acceder a vivienda, y 21% expresó preocupación por el desempleo, la inseguridad y el contexto político y social.
Otros factores relevantes fueron la ausencia de pareja (16%) y la inquietud por el cambio climático (14%), reflejando un escenario en el que la incertidumbre a largo plazo pesa de forma significativa en las decisiones reproductivas. Testimonios recabados en el estudio refuerzan esta percepción, al señalar que traer hijos al mundo sin estabilidad económica o en un entorno marcado por conflictos y deterioro ambiental genera temor.
El análisis también incluyó a personas mayores de 50 años para comparar expectativas y resultados reales. En México, 31% tuvo menos hijos de los que deseaba originalmente, mientras que solo 38% logró alcanzar el número ideal que había planeado, lo que apunta a una brecha persistente entre aspiraciones y posibilidades reales.
A este panorama se suma un factor menos visible pero relevante: la infertilidad. Aunque solo 7 a 8% de los encuestados en México identificó este problema como una preocupación principal, especialistas advierten que se trata de un fenómeno subestimado. La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada seis personas en edad reproductiva experimentará infertilidad en algún momento de su vida.
En México, el último registro oficial del INEGI, correspondiente a 2016, estimó que al menos 1.5 millones de parejas enfrentaban dificultades para concebir. Médicos especialistas advierten que el retraso en la maternidad, especialmente después de los 35 años, incrementa los riesgos asociados a la baja reserva ovárica, aunque subrayan que no todos los casos requieren tratamientos complejos o costosos.
Para el UNFPA, el desafío no es impulsar nacimientos a cualquier costo, sino garantizar que las personas puedan ejercer su derecho reproductivo en condiciones de seguridad, estabilidad y acceso a servicios de salud, independientemente de la tasa de fecundidad de cada país.
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