Revelan la cifra que el Cártel de Sinaloa y el CJNG ofrecen a jóvenes para convertirlos en sicarios en Chiapas
24/05/2024 - Hace 2 años en MéxicoRevelan la cifra que el Cártel de Sinaloa y el CJNG ofrecen a jóvenes para convertirlos en sicarios en Chiapas
Chiapas, el estado sureño de México, se ha convertido en escenario de una guerra entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), dos de las organizaciones criminales más poderosas del país. Aprovechando su ubicación estratégica y el elevado nivel de marginación en la región, estas bandas han reclutado a jóvenes ofreciéndoles altos «salarios» por unirse a sus filas como sicarios.
Esta situación ha llevado a que Chiapas, conocida como “la puerta del sureste mexicano”, se convierta en un punto crucial para el tráfico de drogas y migrantes desde Sudamérica hacia México y Estados Unidos. Los constantes enfrentamientos entre los cárteles han generado múltiples actos de violencia en el estado, manteniendo en vilo a la población local.
Gerardo González, investigador del Colegio de la Frontera Sur, ha señalado que Chiapas se encuentra en medio de dos “conflictos armados”, uno por el control de la frontera y otro por el dominio de los municipios. Estas batallas constantes han dejado un saldo de violencia, muerte y terror en la región.
Expertos en seguridad y analistas del crimen organizado han señalado un recrudecimiento de la violencia en el estado de Chiapas, derivado de la lucha entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG por el control de la región. Uno de los motivos principales de esta disputa territorial radica en la ubicación estratégica de Chiapas, que colinda con Guatemala en su frontera sureste.
Esta proximidad facilita el ingreso de estupefacientes provenientes de Sudamérica a través de rutas internacionales de tránsito de drogas. Los cárteles han aprovechado esta situación para introducir cocaína y otras sustancias ilícitas al territorio nacional y posteriormente distribuirlas tanto a nivel local como en Estados Unidos.
Además, la extensa extensión de selvas y áreas rurales de difícil acceso en Chiapas brinda a los cárteles un escenario ideal para llevar a cabo sus operaciones de manera discreta. En estas zonas remotas, la presencia gubernamental es limitada, lo que favorece el cultivo de amapola, marihuana y la instalación de laboratorios clandestinos para la producción de drogas sintéticas.
Con el objetivo de consolidar su dominio en la región, tanto el CDS como el CJNG han incrementado sus esfuerzos para reclutar nuevos miembros. Esta estrategia se ha visto reflejada en el reclutamiento voluntario e incluso forzado de habitantes locales, especialmente jóvenes.
Altos «salarios»
Según el experto Gerardo González, los cárteles suelen ofrecer incentivos económicos de hasta 30 mil pesos mensuales a los jóvenes que deciden unirse a sus filas de manera voluntaria. Esta práctica no solo responde a motivaciones económicas, sino que también se enmarca en un fenómeno social, político y económico más amplio.
Sin embargo, también se ha denunciado la existencia de reclutamiento forzado, en el que los jóvenes se ven obligados a unirse al crimen organizado bajo amenazas y coacciones. Esta forma de reclutamiento refleja un abuso de poder por parte de los cárteles, quienes utilizan la violencia como método de control.
En este sentido, la situación en Chiapas representa un desafío para las autoridades locales y federales en materia de seguridad, así como para la sociedad civil que enfrenta la presencia creciente de organizaciones criminales en su entorno.





