Condenan al “mata viejitas” británico que sembró el miedo en toda Europa
02/07/2025 - Hace 11 meses en MéxicoCondenan al “mata viejitas” británico que sembró el miedo en toda Europa
Durante casi seis décadas, el nombre de Louisa Dunne fue recordado con tristeza e impotencia en su comunidad. Su muerte, en 1967, fue uno de los crímenes más perturbadores en la historia reciente del Reino Unido. Hoy, 57 años después, su familia y el país entero reciben la noticia que parecía imposible: el asesino fue condenado.
El caso que estremeció a Europa por generaciones llegó a su fin judicial. Rylan Headley, de 92 años, fue hallado culpable del asesinato y violación de Louisa, una viuda de 75 años, quien fue asfixiada en su propio hogar, e n el oeste de Inglaterra. La justicia británica, que nunca abandonó la investigación, finalmente pudo cerrar un capítulo marcado por el miedo, la impunidad y el dolor de las víctimas.
En 1967, la escena del crimen mostraba a una mujer brutalmente atacada y una huella en el cristal de una ventana rota: el único indicio del monstruo que había irrumpido en su hogar. Las autoridades hicieron un esfuerzo titánico: recolectaron muestras de huellas dactilares de más de 19 mil hombres y niños de la zona, pero no hubo coincidencias.
Con el paso del tiempo, el crimen se enfrió y la esperanza se desvanecía. Lo que nadie imaginaba era que el asesino ya había huido de la zona, y no se detendría.
El Tribunal de la Corona de Bristol fue el escenario donde la historia cambió. Allí, el juez Derek Sweeting no dudó en calificar a Rylan Headley como un “hombre depravado”, tras escucharse los testimonios que por fin se atrevieron a salir a la luz.
No solo fue culpable de la muerte de Louisa, sino también de otras dos violaciones ocurridas en la década de 1970, en un intento por encubrir su rastro mientras cambiaba de residencia.
Gracias a nuevas técnicas forenses y el cruce de datos del sistema judicial, la huella dactilar del cristal la misma que en su momento no arrojó resultados fue la clave para conectarlo definitivamente con el crimen de Louisa. La justicia, aunque tardía, fue implacable: cadena perpetua para el hombre que vivió libre durante décadas mientras sus víctimas cargaban con el trauma.
Durante el juicio, Mary Dainton, nieta de Louisa Dunne, ofreció un testimonio estremecedor. Contó cómo el asesinato de su abuela sumió a su madre en una profunda tristeza, una enfermedad emocional que la acompañó hasta el final de sus días.
“Acepté que algunos asesinatos nunca se resuelven. Pero me entristece profundamente que todas las personas que conocieron y amaron a Louisa no estén aquí para ver que se hace justicia”, declaró con la voz quebrada.
Mary tenía solo 20 años cuando ocurrió el asesinato. Entre lágrimas recordó que su único recuerdo físico de su abuela fue una visita al hospital cuando ella tenía apenas 14 años. El resto fue ausencia y dolor.
La clave de este cierre fue la tecnología. Las nuevas técnicas de análisis de huellas y las bases de datos digitales permitieron resolver uno de los casos más antiguos aún abiertos en Europa. Rylan Headley pensó que el tiempo lo protegería. Pero el pasado no perdona y la verdad, tarde o temprano, encuentra el camino.
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