Murió abuelita que esperó durante tres años a sus hijos en Central Camionera
25/07/2025 - Hace 11 meses en MéxicoMurió abuelita que esperó durante tres años a sus hijos en Central Camionera
La historia de Doña Mari, como muchos la llamaban, es de esas que parten el alma. María de Jesús Mundo, una mujer de 80 años, falleció recientemente al interior de la Central Camionera de Puebla (CAPU), el mismo lugar donde pasó los últimos tres años de su vida… esperando. ¿A quién? A sus hijos, a quienes jamás volvió a ver.
Con un bastón, un par de bolsas y la esperanza intacta, la abuelita se sentaba todos los días en una banca del lugar. Miraba a la gente subir, bajar, reencontrarse, llorar, reír… mientras ella solo aguardaba. Decía que sus hijos Víctor Manuel Rivas Mundo, Marina Guadalupe Rivas Mundo y Alma Rivas Mundo se habían ido a Estados Unidos, y que pronto volverían por ella.
Pero esa promesa nunca se cumplió.

De la calle al corazón del país
Aunque su historia comenzó siendo conocida solo por algunos pasajeros y comerciantes de la CAPU, todo cambió hace un año. Una persona la grabó y compartió el video en redes sociales. Lo que siguió fue una ola de empatía y dolor colectivo: el video se hizo viral y Doña Mari pasó de ser una figura silenciosa en la terminal a un símbolo de abandono y resistencia.
Durante ese tiempo, la mujer sobrevivió gracias a la bondad de desconocidos. Personas que le regalaban pan, café caliente, alguna cobija, unos pesos. Algunos la llamaban “abuelita”, otros simplemente le ofrecían una sonrisa. Pero lo que ella deseaba, en el fondo, era un reencuentro con sus seres más cercanos.
Un hogar perdido y un destino cruel
Antes de llegar a la CAPU, María de Jesús vivía en una pequeña casa en la Unidad San Andrés, en el municipio de Tehuacán. No era suya, la rentaba. Pero como su situación económica se fue deteriorando, terminó por ser desalojada. Fue entonces cuando se trasladó a la central de autobuses, sin más pertenencias que su fe en que su familia no la había olvidado.
En 2024, el Sistema Estatal DIF de Puebla emitió un boletín para localizar a sus hijos. La campaña, aunque tuvo gran difusión, no obtuvo resultados. Hasta el día de hoy, nadie ha respondido por ella.
Una muerte silenciosa… y muchas preguntas
Doña Mari falleció sin escándalo, sin prensa, sin abrazos de despedida. Solo con el eco de los altavoces anunciando destinos y la mirada fija en una entrada por la que nunca llegó quien ella esperaba. El personal de seguridad de la central reportó que la mujer fue encontrada sin signos vitales en su habitual lugar de descanso.
El hecho causó indignación en redes sociales, donde miles de usuarios lamentaron la indiferencia de los hijos, la frialdad del abandono y la realidad de muchos adultos mayores en México.

Aún se busca a su familia
A pesar de su fallecimiento, el DIF no ha cerrado la carpeta. Siguen buscando a Víctor Manuel, Marina Guadalupe y Alma Rivas Mundo. No por reproches, sino para dar un cierre digno a una historia marcada por la soledad.
Doña Mari se convirtió, sin querer, en un espejo incómodo para muchas familias. En su espera infinita, dejó una lección silenciosa que hoy, más que nunca, merece ser escuchada: no se abandona a quien nos dio la vida.
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