Por qué comemos huevos de chocolate en Pascua y cuál es su origen
02/04/2026 - Hace 2 meses en MéxicoPor qué comemos huevos de chocolate en Pascua y cuál es su origen
Las búsquedas en internet sobre «huevos de pascua» han crecido un 100%. Aunque hoy los asociamos con el chocolate y la diversión infantil, estas costumbres tienen raíces milenarias que mezclan mitología egipcia, ritos alemanes y una curiosa prohibición religiosa de la Edad Media.
El huevo como símbolo de vida y resurrección
Mucho antes del cristianismo, el huevo ya representaba la fertilidad. Civilizaciones antiguas como la egipcia y la hindú lo veían como el origen del mundo o el renacer del ave fénix.
Los primeros cristianos adoptaron esta imagen para simbolizar la Resurrección de Jesucristo. Sin embargo, la tradición de decorarlos nació de una necesidad práctica, ya que durante la Edad Media, no se permitía comer productos de origen animal en Semana Santa, y como las gallinas seguían poniendo, los fieles decoraban los huevos para identificarlos y regalarlos el Domingo de Pascua, marcando el fin de la abstinencia.
Del huevo de gallina al cacao de Cadbury
El arte de decorar huevos (como el famoso Pysanka ucraniano) evolucionó durante siglos, pero el giro hacia el dulce ocurrió en 1875. Fue John Cadbury quien fabricó el primer huevo de chocolate relleno de dulces, transformando un símbolo religioso en el fenómeno comercial y gastronómico que conocemos hoy.
El Conejo de Pascua: Un símbolo de fertilidad
¿Cómo llegó un conejo a repartir huevos? Esta figura tiene un origen anglosajón y germánico. El conejo, un animal muy fértil, era el símbolo terrenal de la diosa germánica Eastre, quien era la divinidad que traía la primavera en abril. “Easter” (“Pascua” en inglés) era originalmente la fiesta en honor a esta diosa y, con la adopción del cristianismo, su animal pasó a ser el ícono de la fiesta de la Resurrección de Cristo.
Fue introducido en Estados Unidos por los inmigrantes alemanes que arribaron a Pensilvania durante el siglo XVIII–relata la agencia– la llegada del ‘Oschter Haws’ (conejo de Pascua) se consideraba uno de los grandes placeres de la infancia, equivalente a Papá Noel en Nochebuena.
Actualmente, muchas familias tienen la costumbre de esconder los huevos en el jardín para que los niños los busquen y recolecten en sus canastas.
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