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Violencia digital: el glosario que madres y padres deben conocer para proteger a sus hijos

04/12/2025 - Hace 6 meses en México

Violencia digital: el glosario que madres y padres deben conocer para proteger a sus hijos

Tendencias | 04/12/2025 - Hace 6 meses
Violencia digital: el glosario que madres y padres deben conocer para proteger a sus hijos

En un entorno donde niños, niñas y adolescentes conviven con expresiones como aesthetic, cringe o delulu, madres y padres enfrentan un desafío aún mayor: distinguir entre simples modas virales y los términos que encubren formas de violencia digital. Especialistas advierten que la falta de diálogo abierto entre adultos y menores dificulta detectar riesgos, intervenir a tiempo y comprender la complejidad de la vida en línea.

El psicólogo Jesús Ramírez Escobar subraya que el primer paso no es memorizar términos, sino construir un espacio de confianza que permita a los menores compartir lo que ven, consumen y comentan en internet. Frases como “no entiendo eso que ves” o “qué feo está eso” solo cierran la conversación y debilitan la posibilidad de pedir ayuda ante una situación de riesgo.

Doxing: revelar información personal para intimidar o humillar

El filósofo David M. Douglas definió en 2016 el doxeo como la divulgación no consentida de datos privados con fines de intimidación, castigo o humillación. Su análisis identifica tres modalidades:

  1. Desanonimizador, cuando se expone la identidad real de una persona antes anónima.
  2. Selectivo, que difunde datos sensibles sobre aspectos íntimos u ocultos.
  3. Deslegitimador, cuyo objetivo es dañar la credibilidad de la víctima.

Aunque algunos intentan justificarlo para “exponer” abusos o delitos, estudios internacionales advierten que, cuando se usa para acosar, el doxing es una violencia inaceptable. Investigaciones indican que tras divulgar los datos, los agresores suelen incentivar a otros usuarios a sumarse al acoso, lo cual puede derivar en ataques en la vida real.

Trolling: provocar para generar conflicto

El trolling se refiere a los intentos deliberados de crear conflicto mediante comentarios agresivos, provocadores o amenazantes. Aunque suele normalizarse como “broma”, es una de las vías más comunes para iniciar o escalar formas de acoso digital.

Grooming: manipulación para contactar sexualmente a menores

El grooming describe la relación que establece un adulto con un menor para ganar su confianza mediante engaños, con el propósito de obtener contenido sexual o cometer abuso. Muchas veces inicia con un perfil falso que simula ser otro menor.

Datos de Save the Children revelan que detrás de estos perfiles puede haber personas desconocidas (4.75%), conocidas (23%), entrenadores (16.3%), docentes (9.8%) o incluso familiares (3.3%).

La psicóloga Georgia M. Winters identificó cinco etapas frecuentes:

  1. elección de la víctima;
  2. aislamiento;
  3. consolidación de la confianza;
  4. desensibilización al contenido sexual;
  5. mantenimiento después del abuso.

Cyberflashing: envío no consentido de imágenes sexuales

El cyberflashing, o ciberexhibicionismo, afecta especialmente a mujeres y adolescentes. Consiste en enviar imágenes explícitas sin consentimiento, ya sea por redes sociales, aplicaciones de citas o herramientas de transferencia como AirDrop.

Investigaciones periodísticas y reportes de Amnistía Internacional documentan que esta práctica provoca impactos comparables al exhibicionismo físico: miedo, vulnerabilidad, pérdida de confianza en espacios públicos y sensación de haber sido violentada.

Happy slapping: grabar agresiones para viralizarlas

El término surgió en Reino Unido en 2005 para describir la grabación de agresiones físicas, verbales o sexuales con el fin de difundirlas como contenido “entretenido”. Organizaciones como Save the Children alertan que estos videos, compartidos en redes o chats, generan en las víctimas humillación, ansiedad, depresión e incluso ideación suicida.

Cómo detectar señales de violencia digital

El UNICEF identifica señales que pueden indicar que un menor está siendo víctima, como:

  1. ocultar su actividad en línea,
  2. cambios abruptos de ánimo,
  3. esconder el teléfono,
  4. retraimiento social,
  5. bajo rendimiento escolar,
  6. insomnio o falta de apetito,
  7. dolores físicos sin causa aparente.

Y cuando el menor es quien agrede, se presentan patrones como uso de múltiples cuentas, actividad nocturna constante, agresividad o conflictos con amistades.

La organización recomienda ajustar la privacidad de los dispositivos, mantener un acompañamiento cercano y, ante un caso confirmado, guardar evidencia, denunciar y buscar apoyo psicológico especializado.

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