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Con liderazgo y gestión efectiva, la universidad saldrá airosa

24/10/2020 - Hace 4 años en México

Con liderazgo y gestión efectiva, la universidad saldrá airosa

Zona de Debate | 24/10/2020 - Hace 4 años
Con liderazgo y gestión efectiva, la universidad saldrá airosa

Por: Gilberto Jiménez Carrillo

Una universidad intelectualmente atrayente y estimulante, es aquella capaz de subirse al tren de la innovación académica para así poder actualizar su mirada, dando paso con ello a un modelo educativo valioso y duradero. Dentro de la universidad, siempre conviene situar la calidad y la excelencia, consigna para alcanzar cierta respetabilidad interna, credibilidad externa y diferenciarse positivamente dentro del cada vez más retador sector de la educación superior. Pensando en lo anterior, muchos se preguntan sobre quién o qué tipo exacto de directivo, debe encargarse de tan profunda y delicada tarea, consistente, por un lado, en unir conocimiento, talento, experiencia, juventud y educación, y, por otro, en mantener satisfechas y contenidas las tradiciones, logros y sobre todo la unidad en la institución. ¿Quién debería saber hacerlo realidad? ¿Quién encabeza la transformación que ese papel exige? ¿Se administra o lidera una universidad? ¿Se cabalga o se empuja?

 

De entrada, podríamos pensar que el indicado debe ser alguien con una fuerte vocación y pasión educativa; sensibilidad social; experiencia docente; apertura de mente; generador de ideas propias y de absoluta integridad moral. Al menos, el sentido común podría conducirnos a presuponer que esta labor corresponde a un rector pensante y ejecutivo a la par, humilde de trato y valiente de ambición, con claridad de ideas y de hechos. En términos de competencias profesionales básicas, el rector ideal deber ser aquel que vuelque su energía en actuar con agilidad, arriesgar con inteligencia y abordar con sensibilidad y máximo respeto individual una organización extremadamente heterogénea y, por último, el rector debe comprometerse con total decisión y convicción a mejorar su universidad durante su mandato, sin dejar herencias infranqueables a sus sucesores.

Las anteriores particularidades, han sido los distintivos que han caracterizado el rectorado del maestro Rubén Solís Ríos. Desde el primer día en que se convirtió en rector de la llamada máxima casa de estudios de Durango, de inmediato se empezó a notar su compromiso con la institución, pero sobre todo su liderazgo, basado este en muchos aspectos. Recientemente nos enteramos que la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) atraviesa por una crisis financiera que eventualmente pudiera poner en peligro el cumplimiento de las prestaciones de parte de la institución para con personal académico y administrativo. Con un mensaje llano, claro, pedagógico (no demagógico), empático y receptivo a todos los niveles de la organización, el maestro Solís Ríos reveló el déficit financiero por el que atraviesa la UJED, pero también se comprometió a hacer hasta lo imposible por solucionar el problema y para ello pidió confianza y unidad.

Los universitarios le creen a su rector, porque con liderazgo y gestión efectiva, la universidad saldrá airosa, ya que en lo que va de su administración, Rubén Solís Ríos está cumpliendo con su cometido, entrando de lleno en el compromiso de reformular, regenerar, reconducir, rediseñar y hacer resurgir todo aquello que permita vincular la universidad a la realidad, no a su tiempo pasado, sino a aquel futuro perteneciente a las no siempre correspondidas demandas, necesidades, motivaciones, sueños y anhelos de las nuevas generaciones de jóvenes duranguenses.

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