El gobernador Esteban Villegas Villarreal informó que las recientes lluvias torrenciales en Durango han dejado un saldo de alrededor de 400 familias afectadas en distintos municipios de la entidad.
Municipios impactados
Las precipitaciones provocaron daños en viviendas y caminos, principalmente en Durango, Canatlán, Rodeo, Súchil y Santiago Papasquiaro. En este último, la comunidad de Palestina fue de las más golpeadas por la creciente de arroyos y ríos. Para atender la emergencia se requirió apoyo aéreo con helicópteros de rescate y transporte de víveres.
En la capital, una de las zonas más afectadas fue el fraccionamiento San Ángel, donde el agua se acumuló por la obstrucción de un colector. El propio gobernador reconoció que este tipo de problemas se agravan porque la ciudadanía tira basura en lugares inadecuados, lo que bloquea los drenajes durante las tormentas.
Coordinación con el municipio
Villegas señaló que mantiene comunicación diaria con el alcalde de la capital, Toño Ochoa, para acelerar soluciones. Ambos coincidieron en la necesidad de terminar colectores pendientes, como el Andrómeda, con apoyo de Conagua, para reducir las inundaciones en la zona baja de la ciudad.
Respuesta inmediata
El DIF Estatal y autoridades de protección civil desplegaron brigadas para entregar colchones, ropa, alimentos y kits de limpieza a las familias damnificadas. La presidenta del DIF, Marisol Rosso, encabezó recorridos en Pueblo Nuevo y programó visitas a las zonas más dañadas de Santiago Papasquiaro, incluida la comunidad de Palestina.
Medidas a mediano plazo
Villegas destacó que la construcción de la Presa El Tunal II permitirá regular desfogues de la presa Guadalupe Victoria y mitigar riesgos de inundación en la capital. También recalcó que aunque las trombas superan la capacidad de cualquier drenaje, es posible reducir los daños con planeación y obras estructurales.
Contexto histórico
El mandatario recordó que en 2016, el desfogue de la presa El Hielo provocó inundaciones que cobraron vidas humanas, por lo que insistió en que la prevención y la coordinación institucional son la clave para evitar tragedias mayores.
Por Antonio Gaytán




