Caleidoscopio: Lucero Hernández
Por: Socorro Soto Alanís
Lucero Hernández es una artista total, bailaora, cantaora, empresaria y promotora cultural. Su pasión por el arte flamenco la desborda, con rigor y disciplina se ha formado para ofrecer un espectáculo de gran impacto, porque las bellas artes son así, llegan y llenan al espíritu humano.
“De niña en la consola de mi mamá doña Carmen Hernández, primera torera del norte del país, bravísima, escuché el cante jondo, quedé prendida”. A los siete años hizo su debut con un grupo flamenco “Fiesta de los gitanos” en el Auditorio del Pueblo en el Parque Guadiana. Al bailar “El Relicario” vestida de gitana y clavel en el cabello, supo que era lo suyo y así fue. Eran los días en que la Caravana Corona recorría el país con los famosos Carmela y Rafael y Armando Manzanero. Lucero abrió plaza, ya era una iluminada por esa estrella. “Infancia es destino”.
En casa de su abuelo don Francisco Hernández, hombre recio, cabal, norteño, de gran estampa, importante ganadero del norte del país y fundador de la hacienda “Noria del Ojo” a donde se trajo toros desde España; la niña escuchaba la radio y buscaba la música española, Rocío Jurado, Lola Flores para quedarse prendida a aquellas voces, pasión y tonos. En la Casa de Cultura de Torreón asistió a sus primeras clases de canto y ballet con la maestra Magdalena Briones. De la mano de sus padres y abuelos conoció y participó en la fiesta de los toros, el flamenco, el cante jondo y nació su amor por el ganado bravo, la tierra, el rodeo, los toros y la caballada. Toda una vaquera.
“Siempre busqué mi libertad, el amor, el misterio y privilegio de la vida. Como la virgen de la Macarena, siempre he dado la casa, soy la mare flamenca”. Y sí, es una mujer generosa, encantadora, apasionada y con gran talento.
Estudió en la escuela No. 18 “Vicenta Saracho” y en el colegio Mc Donell y continuó con sus clases de vocalización con su mamá, quería aprender los gestos, los tonos, la expresión desgarradora del flamenco y lo logró.
Cantaba en la posada Durán y en 1991 ´participó en el Primer Encuentro Nacional de Cantaores y la llamaron la niña prodigio del cante jondo. En sus ratos libres trabajó como auxiliar de contadora en el Banco Nacional. Participó en la gira nacional “Gitanos en Caravana” y en la ciudad de México en el salón Covarrubias y en el salón de la fama, ya en ligas mayores. Por su estilo fuera de serie y su belleza, los estudiantes del tecnológico agropecuario la coronaron como su reina, con gran pericia y temple montaba a los mejores caballos, ya que tuvo en su padre y abuelo a los mejores maestros.
Con gran empeño y disciplina tomó cursos, clases magistrales de canto, baile y guitarra, tanto en México como en España y participaba en festivales y encuentros de cantaores en varios escenarios el país. La comunidad española en México y el Instituto de Flamencología A. C. le abrieron sus puertas y sus relaciones, nuestra querida Lucero cosechaba éxito tras éxito en sus presentaciones. Su vestuario, mantones, joyería y peinetas son su más grande tesoro; después de sus hijos: Lucero, Armando y Carlos. Se casó en la Plaza de toros Alejandra, vestida de vaquera. Siempre original y auténtica. Es una bella mujer sin filtros, sin poses, a contracorriente ha forjado su espectacular carrera. Siempre con garbo.
En Durango año con año ofrece un gran espectáculo de música, danza, poesía y cante jondo. Mucho hemos disfrutado el trabajo y talento de su compañía con “El Cristo Andaluz”, “La pasión y muerte de Cristo” con la participación de decenas de artistas con un gran sentimiento flamenco. En el pasado festival “Ricardo Castro” nos impactó al interpretar “El Cristo de los gitanos” en la Catedral Basílica en el Concerto di Settimana Santa de la Orquesta Sinfónica y Coro Casaretti bajo la dirección de otra gran artista de Durango Clementina Cesaretti.
Lucero Hernández quien nació en nuestra querida perla del Guadiana a la mitad del siglo pasado, es un gran orgullo de Durango, larga vida a tan hermosa mujer. Y desde las barreras, nos dice: Sentir hondo, pensar alto y hablar claro. ¡Olé!
@cocosotoalanis




