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Testimonio AA: las segundas oportunidades si existen

01/10/2022 - Hace 2 meses
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Testimonio de un AA, una vida llena de adicciones, provocando a la muerte en cada dosis, pensando en que no hay solución, así soy y así me voy a morir.

Las primeras veces que consumes te sientes vivo, activo, te sientes con super poderes y cuando caes en las garras del cristal, ya no puedes salir tan fácil.

Los primeros días de abstinencia el deterioro era notorio, llevaba dos semanas sin probar alimento porque el cristal te quita el hambre, me torcía de dolor y me costaba pasar las crisis de ansiedad.

Las drogas están a la vuelta de la esquina

Están fácil caer en el mundo de las adicciones, en mi caso, yo entrenaba deporte y en el mismo parque en la otra esquina estaban los marihuanos, y las tentaciones están todo el tiempo.

Yo comencé a consumir marihuana en la secundaria y lo hacía en un principio porque quería escapar de mi realidad, cosa que el deporte me permitía, pero con la droga era más fácil, no me cansaba y me la pasaba más chido, con las muchachas y cotorreando.

Después poco a poco mis compañeros de la escuela se enteraron de que yo fumaba marihuana y me creía cool, quería pertenecer.

Todo paso muy rápido pues tan solo en dos años yo llegue a consumir cristal en grandes dosis, empecé con marihuana, más dosis por día, hasta que llegue al cristal y lo consumía constantemente para siempre estar drogado.

Testimonio AA

La gente te hace el feo

Perdí la oportunidad que mi familia me ayudará, porque en muchas ocasiones me brindaron su ayuda, hasta que dejaron de creer en mí, en mi tiempo de consumo me junté con la mamá de mi niña y como que las cosas mejoraron un poco, pero con el tiempo volvió a pasar y ellas se alejaron de mí.

Perdí trabajos, mi familia, mi hija, hasta mi propia identidad, porque una vez que consumes cristal, esa cosa te roba el alma y cada vez que te inyectas es como si abrieras una puerta y salieran chamuquillos que te desconocen, no eres tú, tu familia te desconoce y te dice “es que no eres tú”.

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Es muy fácil conseguirlo

Para los adictos como yo, es muy fácil conseguir la droga, la venden en todos lados y por comprarla uno puede llegar a robar o cometer algunos delitos, en mi caso yo robaba de mi propia casa, lo que fuera, un kilo de azúcar, de frijoles, lo vendía para conseguir efectivo y comprar droga.

Como fue creciendo mi adicción y mi consumo que yo ya no podía dejar de estar bajo los efectos de la droga, tenía que mantener mi vicio y eso me llevo a tener un “padrote” alguien que se encargaba de comprarme la droga a cambio de servicios sexuales a sus clientes y eso fue lo más bajo que caí.

Me denigré tanto como persona que fue lo último que me di cuenta que ya estaba muy mal.

El último día 

Recuerdo perfectamente mi último día, ya llevaba un año en la calle mi familia me había corrido y me la pasaba en los parqueaderos, lugares donde los adictos compran, se drogan y ahí se quedan; esa fue mi vida por 1 año.

Llega un momento en que piensas que esta es tu vida, tienes un problema con las drogas, pero no lo quieres arreglar, ni siquiera piensas en eso, así soy, y así me voy a morir.

Cada vez que yo consumía y subía la dosis porque ya no era suficiente, también yo estaba buscando mi propia muerte con sobredosis y lo intentaba, pensaba que ese era mi destino.

Ese último día me inyecté una dosis alta de cristal pensando en que ya me quería morir, y a veces el ser supremo te hace caso y en esa dosis me dio miedo porque comencé a sentir que me moría, la taquicardia, la falta de respiración, yo lo sentía me estaba muriendo.

Cuando me sentí morir, decidí que no quería morirme, me levanté como pude, y empecé a caminar por horas, sin rumbo, estaba lloviendo y lo único que quería era vivir y empecé a hablar con mi ser supremo.

Le pedí que me diera una segunda oportunidad, que no me dejará morir, que yo ya iba a dejar esto y que por favor no dejará que me muriera.

La verdad aún no sé cómo sucedió, pero caminando para no morir me encontré a mi abuelo quien me acogió y me metió a su casa y yo entendí que esa era la ayuda por la que estaba rogando.

Testimonio AA: Un nuevo comienzo

A partir de ese día deje de consumir y lidiar con la detoxificación por mi cuenta, encerrado en la casa de mi abuelo y con mi propia voluntad de no consumir y sobrellevar los efectos de la ansiedad, el hambre y lo que mi cuerpo ya había olvidado hacer por su propia cuenta.

Después de un mes de sobriedad y de encierro, recuerdo que alguna vez me invitaron a un grupo de AA, así que le dije a mi mamá que quería, ella me llevo y a partir de ahí muchas cosas cambiaron.

Manifesté un trabajo y lo obtuve, estoy bien, estoy limpio, tengo trabajo y la relación con mi hija regreso, quiero seguir compartiendo mi historia para que mi testimonio AA ayude a otros a no caer en el mundo de las drogas, que consumir no te hace cool y que mi hija no se sienta tentada por lo que yo viví.

 

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